De estudiante a quiromasajista profesional.

Y ahora, ¿Cuándo y cómo empiezo a ganarme la vida con el Quiromasaje?

Esa pregunta, tan lógica como importante, es posiblemente de las que más me hacen los alumnos y alumnas cada año en la escuela de Técnicas Manuales de Grupo Thuban. Antes o después me la plantean, no sin cierta intranquilidad y vértigo ante la incertidumbre de abordar lo desconocido por primera vez. A mí, por supuesto, también me ocurrió lo mismo cuando me formé por primera vez, y planteé a mis profesores de entonces la misma pregunta, y varias veces, si no recuerdo mal.

A día de hoy están en activo dos convocatorias del Curso de Quiromasaje, el grupo semi-intensivo de mañanas y el de fin de semana, y admito que me enorgullece enormemente reconocer que ambos grupos son increíbles tanto en calidad humana como en motivación y aptitudes, desde la primera al último.

Como cada año, hay alumnos y alumnas en ambos grupos de muy distintos orígenes, motivaciones, experiencias (algunas cortas, como la de un alumno de 17 años que ha adquirido un gran nivel de destreza y sensibilidad). Hay personas que buscan su primera inspiración profesional, las hay que ya llevan muchos años de experiencia laboral en distintos campos. Y a menudo sin relación con el mundo de las terapias ni el ámbito sanitario.

Sobre todo tienen una cosa en común y es que, a estas alturas del curso (el grupo de las mañanas de los martes y jueves, están a punto de finalizar su formación y conseguir el título dando paso a la siguiente convocatoria de primavera que empieza el 6 de Abril, y el de fin de semana han pasado el ecuador este pasado domingo), cada aspirante ya tiene los conocimientos y destrezas suficientes para comenzar a aplicar sus habilidades con cualquier persona, estando muchos de ellos y ellas impacientes por sentir, con todas sus acepciones, que este es su modo de vida.

Al igual que fue mi caso, hay muchas alumnas y alumnos que eligieron formarse en esta maravillosa disciplina con la firme intención de que se convirtiera en su modo de vida, quizá sin sospechar que, si lo conseguían, si hacían del Quiromasaje el inicio de su nueva vida laboral, también se iba a convertir en algo más, en una pasión, un modo de entenderse a sí mismo y a los demás.

Es elegir de verdad a lo que te quieres dedicar, que no es otra cosa que hacer que las personas que se pongan en nuestras manos se sientan un poco mejor de lo que están. Ese hecho a mí me cambió la vida.

En respuesta a la pregunta de cómo comenzar a vivir este maravilloso hecho, siempre les digo que lo primero que deben hacer es comenzar por las personas cercanas a ellas y a ellos; su familia, sus amigos y amigas, sus conocidos, etc. Deben dar a conocer a todo su entorno lo que ahora hacen, a lo que se dedican, que además lo hacen bien y que quieren practicar.

Desde el momento en que lo prueben, aunque nunca antes se hayan tratado, no solo repetirán cuando lo necesiten, sino que hablarán de ti a otras personas.

Antes o después, con las vidas que llevamos, todos necesitamos de las habilidades de un terapeuta manual, y más si me lo recomienda alguien de confianza que ya lo ha probado.

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Nuestros clientes potenciales: todo el mundo. No importa edad, género, morfología, estado físico, etc. Si hace deporte nos necesita, y si no lo hace nos necesita más. Si pasa mucho tiempo sentado, teletrabajando, al ordenador, en la oficina, conduciendo, en casa…Trabajos pesados, físicamente exigentes, mentalmente extenuantes, o ambas. Los estudios vayan bien o mal, la pandemia de las narices, el trabajo o no tenerlo, la familia, los amigos por no verlos o por verlos demasiado. Las situaciones de la vida diaria, y más últimamente, se ven reflejadas a nivel físico en molestias y alteraciones que como Quiromasajista y Osteópata me encuentro cada día en consulta.

Y nunca he trabajado más desde que volvimos del primer confinamiento. Afortunadamente para todos los que nos dedicamos al mundo de las terapias, cada día somos más solicitados, en especial las terapias manuales. En este presente que vivimos en el que estamos tan privados del tacto y el contacto social es a distancia, nunca antes el Quiromasaje y todas las técnicas y terapias que tratan a la persona y no solo las dolencias, fueron tan necesarias.

Tocamos, friccionamos, amasamos, presionamos, movilizamos, estiramos, y todo con intención, con tacto, sin dolor, con sentido, con conciencia anatómica.

Eliminamos tensión muscular y anímica, estimulamos la circulación sanguínea y linfática, movilizamos y elastificamos, fuera molestias y fuera estrés.

Aliviamos, tonificamos, relajamos, confortamos, y sobre todo, buscamos que la persona que confía en nosotros recupere, en la medida de lo posible, el equilibrio en su organismo.

Así que, para terminar de responder a la cuestión, a cada alumna y alumno que la planteara le añadiré que, con ese objetivo laboral (que además logramos con un éxito del 100%), y con amor y respeto por esta disciplina, te va a ir más que bien. Las habilidades te ayudo yo a afinarlas.

Prof. Alberto Carrasco Suances.

Director y profesor del Curso de Quiromasaje de Grupo Thuban.

Atención de consulta en Clínica Thuban.