LA CONCIENCIA CORPORAL EN LOS TRATAMIENTOS TERAPÉUTICOS

¿Qué es la conciencia corporal?

Conciencia es la facultad de vernos y reconocernos a nosotros mismos y al mundo que nos rodea, el conocimiento de nuestras acciones y la reflexión sobre ellas; es una cualidad que nos permite interactuar, interpretar y asociar los numerosos estímulos que recibimos de forma permanente. Los seres humanos podemos ser conscientes de nuestro cuerpo cuando percibimos y atendemos a sus señales: la llamada conciencia corporal apunta directamente al conocimiento sensible del lenguaje del cuerpo y coloca el foco de nuestra atención en el nivel sensorio-motriz de procesamiento de la información.

La práctica de conciencia corporal aporta un mayor conocimiento de uno mismo y nos conecta de manera directa con la fuente de los propios recursos y fortalezas: la conciencia del cuerpo nos vincula con nuestra potencia, con la fuerza interior y la esencia personal.

Prestar especial atención a nuestras sensaciones corporales y tomar conciencia de las múltiples posibilidades que tiene nuestro cuerpo, es una capacidad que todos los seres humanos podemos potenciar con la autoobservación y la exploración de los propios recursos somáticos.

Estos recursos influyen de manera directa en nuestro estado mental y emocional, nos brindan información valiosa y proporcionan sensaciones de bienestar, autorregulación y mayor confianza en nosotros mismos. Conocer y explorar herramientas corporales diversas nos permitirá afrontar cualquier situación desafiante de la vida sin desestabilizarnos o derrumbarnos.

La conciencia corporal:

  • Ayuda a integrar cuerpo, mente y emociones.
  • Tiene una influencia directa sobre la salud emocional y psicológica.
  • Permite mediatizar entre los pensamientos automáticos invasivos y las emociones y sentimientos que generan.
  • Propicia autoconocimiento y brinda una sensación de fortaleza personal.
  • Desarrolla la confianza en las propias capacidades y la autoeficacia a largo plazo.

¿Para qué incorporar un trabajo de conciencia corporal en nuestro día a día como profesionales?

Bajo mi punto de vista el objetivo fundamental de nuestra profesión es acompañar a la persona que necesita ayuda, en su proceso de curación y en la adquisición de herramientas saludables y recursos adecuados para no repetir las tendencias nocivas que la llevaron a enfermar. Como profesionales de la salud estamos en contacto permanente con personas que sufren y buscan ayuda externa para resolver su problemática; cuando llegan a nuestra consulta muchas veces sienten que no pueden hacer nada ni son capaces de afrontar por si mismas ninguna de sus dificultades actuales.

La conciencia corporal como complemento de las técnicas específicas de cada profesional, fomenta en el paciente la curiosidad, la exploración y el descubrimiento de sus recursos saludables y le permite poner el foco en lo que sí es posible en este momento y no en sus limitaciones actuales. El trabajo de conciencia corporal facilita de esta manera el autoconocimiento, refuerza la autestima, genera una mayor eficacia para afrontar y resolver situaciones desafiantes y conlleva un aprendizaje fortalecedor a largo plazo que será de utilidad para afrontar circunstancias vitales extremas que se pueden presentar a lo largo de la vida como el dolor físico que se cronifica, enfermedades diversas o el sufrimiento emocional.

Además, en el contexto de atención sanitaria, la utilización consciente de recursos corporales, favorece un vínculo de cooperación y colaboración entre paciente y terapeuta, al propiciar un clima de curiosidad, interés, sensaciones de confianza y bienestar: incorporar un trabajo de conciencia corporal en los tratamientos tiene efectos positivos en el establecimiento de la alianza y en el éxito del proceso terapéutico.

Por último, el trabajo de conciencia corporal y la práctica personal de recursos somáticos que realice el terapeuta en sí mismo, le permite percibir sus propias tendencias perjudiciales y modificarlas, lo que facilita el autocuidado y ayuda a detectar a tiempo los riesgos típicos de las profesiones de ayuda (desgaste por empatía, fatiga por compasión y bournout) que, si no son tomados en consideración, pueden producir malestar físico o derivar en enfermedades, producir daño en la identidad profesional y generar una verdadera crisis vocacional y personal.

En el caso de las terapias manuales, el trabajo de conciencia corporal se vuelve aún más imprescindible, no solo para el cuidado del paciente, sino también para aplicar de forma óptima las técnicas específicas, sin perjudicarse a uno mismo en el proceso.

En definitiva, la conciencia corporal y el enfoque integrativo, potencian el cuidado y la creatividad tanto del paciente como del terapeuta; ambos se verán beneficiados en esta práctica.

La experiencia corporal a través del movimiento o la quietud tiene resonancias mentales y emocionales que pueden darnos respuestas. La curiosidad y la capacidad de asombro que teníamos de niños vuelven a ser el motor. El cuerpo mismo y su lógica se transforma en una herramienta que nos permite desbloquear, abrir espacios, entender, mirar de otra manera, encontrar alternativas y, -en definitiva-, aprender de nosotros mismos. El cuerpo como camino. Laura Grinsztajn. Ed. Mandala, 2016.

Laura Grinsztajn

Profesora del curso CONCIENCIA CORPORAL APLICADA AL AUTOCUIDADO.

Psicóloga de la Unidad de Psicología Sanitaria de la Clínica Thuban.

Licenciada en Psicología por la Universidad de Buenos Aires-Argentina, graduada en el año 1990, con titulación homologada en España y Certificación Sanitaria otorgada por la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid. Esta certificación habilita a ejercer actividades sanitarias como psicóloga en todo el territorio español.

Más de 25 años de experiencia en la atención psicológica de personas adultas, y en los últimos 10 años especializada en el tratamiento psicológico del dolor crónico, estrés, ansiedad, depresión y trauma por maltratos y abusos sexuales sufridos en la infancia.

En su propuesta terapéutica utiliza, -además de técnicas psicodinámicas y cognitivo-conductuales-, diversos recursos corporales que facilitan y complementan la terapia psicológica. Esta modalidad de atención se refleja en sus dos libros : “El cuerpo como camino: técnicas corporales aplicadas en la atención psicológica” (Ediciones Mandala, 2016) y “Regreso al cuerpo: afrontamiento activo del dolor, el trauma y el sufrimiento” (Editorial Círculo Rojo, 2019).